lunes, 6 de julio de 2009

A ti que nunca lo podrás leer....

Así como de Aquiles su talón era su debilidad, el mío es el corazón y tú lo tocaste, tal véz sin darte cuénta; tal vez sin intención. No lo sé, es dificil saber algo contigo pues eres el misterio más grande de mi vida. Te acercaste, me abrazaste y me dijiste que por siempre estarías junto a mi... Que nunca te marcharías, que nunca me dejarías. Me lo prometiste aquella noche en el hospital. Yo te respondí, no sé como, pero lo hice y con eso sellamos el pacto.

¿Sabes que han pasado ya diecinueve años de ese pacto? Si, mi cielo. El tiempo pasa muy rápido. Pero pasa aún más rápido desde que rompiste tu promesa, sé que no es tu culpa pero pronto se cumplen 4 meses y aún no puedo creeerlo. ¿Cómo fue que pasó? Ese es otro misterio que nunca voy a poder aclarar, simplemente sé que pasó y te marchaste.

Al partir, me hiciste recordar todos esos momentos que pasamos juntas, que lloramos y reímos, que peleamos y dijimos cosas que no sentíamos. Así como aquellos en los que bromeabamos y me abrazabas y me decías que era tu pequeña y que estabas orgullosa de mí. Aquellas ocasiones en que juntas rezabamos y pedías al Creador que te dejara verme de quince años y que te dejara compartir ese día tan especial conmigo (que sé que él gustoso lo hizo para que constituyera uno de los días más felices de mi existencia).

Sin embargo, son esas ocasiones especiales las que me hacen pensar en ti. Tan solo 4 meses y me hubieras visto salir de la preparatoria, y me hubieras dicho: “Te quiero, hija. Sigue adelante.” Mas, no era ese el destino que Él nos tenía preparado. Él decidió que era el momento de que rompieras tu promesa porque me creía lo suficientemente fuerte. O talvés débil, pero quería enseñarme a ser fuerte sin ti...

Sabes... Pase lo que pase, te llevaré en mi corazón... Gracias por todos esos días y años a tu lado... ten por seguro que cada cosa que logre, es dedicada a tí... Siempre te amé (y amaré) y quisiera que me perdones las veces que dije lo contrario y las muchas otras que no lo demostré.

Sé que rompiste el pacto no por gusto, pero para mí es como si nunca lo rompieses pues cada día te siento a mi vera diciendo aquello que los demás no saben decir y aconsejándome como lo hiciste durante esos diecinueve años. Solo me resta decirte, ¡gracias!

3 comentarios:

  1. muy sentido, sigue escribiendo con el corazón en la mano, Di.

    Saludos ^^

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  2. Muchas gracias, Leo. Trato de aprender del maestro... Sigue escribiendo como lo haces que eres mi modelo a seguir.

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  3. Existe una frase del genial Drexler, que dice más o menos así: la vida es más compleja de lo que parece...

    Muy tierno el excrito...

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