Quisiera tener las palabras para crearte una oda y gritarle al mundo cuán perfecto eres. Desearía poder alzar mi voz mas allá de esta cuidad para que el mundo conozca tus virtudes y la pureza de tu corazón.
Sin embargo, sólo tengo esta pequeña voz cuya potencia no sobrepasa mi alrededor. Poseo, únicamente palabras para describir lo terrenal con lo que no puedo describir tu alma angelical.
Solamente me queda gritarte con el corazón que adoro la belleza de tu ser y tu espíritu. Que me fascina la pasión y sentimiento que descubro en tus palabras; pero sobre todo me encantan todos esos momentos que juntos compartimos y quisiera que nunca acabaran.