sábado, 28 de marzo de 2009

Misterioso Desconocido

Te conocí a través de un espejo y me di cuenta que eras tan igual a mí como lo era mi reflejo. Decidí estirar mis manos y sentí que tenías mi misma temperatura. Al acercarte olí tu esencia y era tan fresca como el viento que roza mi cara cada atardecer. Escuché tu voz y supe que alguna vez en mi mente había sonado, pero realmente, nunca antes la había oído.


Quise saber más de ti, para desentrañar tu misterio y volverte un conocido mío mas tú te negabas a ello pues decías que al conocerte te odiaría. Yo no creí que eso pudiese pasar ya que te veías dulce como un ser puro y yo anhelaba de ti aprender. Me señalabas que de ti nada se podría aprender pues todo se había corrompido dentro de tu careta de bienestar.


Insistí en que me dejases descubrirte, ya que quería alumbrarme con tu sapiencia, pues sin que lo dijeses, tu vibra señalaba conocimientos adquiridos a lo largo de muchos años.


Tú claramente me dijiste que de eso me arrepentiría pero si no tenía otra voluntad, me dejarías entrar en tu ser. Así, en tus brazos me acurruqué y dentro de tus palabras me perdí. Sentí una paz que lentamente me adormecía. Suspiré y mi alma por siempre te entregué.


Ese fue mi último suspiro y mi latido final. Me llevaste a tus dominios de los que ya nunca pude escapar.

1 comentario:

  1. Ya sabes lo que opiné, Di, sigue así que este está muy bien ^^

    Cuídate mucho, niña.

    ResponderEliminar